martes, 26 de julio de 2011

Tercera Hora


Tercera Hora.

Todos, de una forma u otra, siempre estamos involucrados en las vidas de otras personas, y esa influencia puede definir el destino de un ser, ciertas personas piensan en la rareza de sus espíritus, pero pocos se enfrentan a la verdad de su alma.

Esa pregunta se la repetía Rodrigo a diario, pues la gente le decía quien era porque se juntaba con gente de mala reputación, en la mente de Rodrigo, sabía que esas malas reputaciones eran bien fundadas, pero él no pertenecía a ese extraño gremio, pero como dicta el viejo refrán, “dime con quién andas y te diré quién eres”

Ese día, Rodrigo lo descubriría.

Con las garantías suspendidas, los malos personajes podían ser responsables de sus propios actos ensanchando su reputación, y sin miedo alguno hacer reprendidos, pero no todo sale como se planea,

En las escaleras de aquel lugar, donde la gente deambula cotidianamente, se planeaba establecer un precedente, y como todo en aquel lugar, los precedentes se establecían con sangre.

Un bien reconocido ladrón, planeo convertirse en homicida, aprovechándose de la ventaja que le brindaba la suspensión de las garantías, aquel suceso era abominable, así que naturalmente atrajo a varios muchachos que ansiaban ver como se perdía una vida humana.

Rodrigo venia de comprar un encargo, subía lentamente, pensando en lo lejana que sus metas se encontraban, tarareaba una canción que nadie conocía, mientras sostenía la bolsa de panes que su madre le encargo.

En lo estrecho de la escalera toda podían verse en línea recta, pero aun así algunos ven solo lo que desean, el aspirante a homicida elige por fin a su víctima, un señor tranquilo como cualquiera que se vea en la calle hoy día, sin aspiraciones excesivas pero con pésima suerte.

Rodrigo quien miraba la espalda de aquel triste condenado, sonreía pues vio a uno de sus amigos no recomendados.

El aspirante a homicida saco su arma, un cuchillo enorme que planeaba enterrar en el corazón de su atolondrada víctima, bajo un escalón mientras la tención crecía, Rodrigo no entendía nada de lo que pasaba, solo podía mirar en todas direcciones tratando de encontrar una explicación, el cuchillo de aquel joven estaba en lo alto mientras el corazón de ese pobre hombre parecía dar sus últimas palpitaciones, pero a veces el creador decide jugarle sucio a los dueños de sus destinos.

Una detonación de arma de fuego sonó, y cuan reflejo de aquel que vive en la zozobra, todos los presentes se arrojaron al suelo.

Los disparos no cesaron y el primero en reaccionar fue aquel hombre quien conservaría su vida un día más, regreso sobre sus pasos esperando huir de aquel enfrentamiento, la oportunidad de ser ascendido a homicida parecía escurrirse entre los dedos de aquel conocido ladrón.

Pero amigo solo es quien cuida, y Rodrigo no tenia de esos, uno de sus tan apreciados compañeros, señalo al joven quien tirado en el piso veía como los ojos del aspirante brillaban ante su nueva presa, tomo el cuchillo y al dilucidar su intención Rodrigo escapo tan rápido como pudo.

Aquel conocido ladrón le persiguió, corría con gran velocidad, pero el joven era impulsado por el pánico, pero el miedo siempre nos encierra y nos hace presa fácil.

En una curva que el chico dio para tratar de huir, choco con un hombre grueso de cabellos rubios y ojos azules, cuya estatura era tan imponente como el rifle que llevaba en mano.

El hombre lo vio, lo apunto con un dedo y con una voz grave y potente dijo.

- No es un buen momento para jugar.

El chico con lágrimas en los ojos no pudo articular palabra, y detrás de su atemorizada figura apareció el aspirante seguido de sus admiradores insidiosos.

Rodrigo quien estaba aterrorizado, vio a su atacante, pero este ya no parecía tan amenazador, pues detrás de él estaban dos soldados, quienes en voces de alto apuntaron a todos los presentes.

Rodrigo beso el piso con una intensidad casi religiosa, mientras las balas volaban sobre él, el hombre rubio abrió fuego contra los soldados y estos respondieron, el fuego cruzado convirtió al aspirante de homicida y a sus fieles seguidores en triste cadáveres ensangrentados, cuyas convicciones se derramaban sobre el piso como la sangre que salía de sus agujeros de bala.

Rodrigo miraba fijamente al piso, y escucho los gritos de varias personas, no se atrevía a mirar, y de pronto silencio.

Todo fue tan cayado que pudo escuchar el latido de su corazón, todo estaba tranquilo y su propósito en la vida ya no parecía tener importancia, una mano fuerte y uniformada lo incorporo sobre sus rodillas y con una voz disfrazada de amigable pregunto.

- ¿Te encuentras bien?

Los ojos de Rodrigo se enfocaron en los ojos del soldado, no vio vida en ellos, y busco refugio en aquellos ojos que aun tenían, pero los ojos agónicos no son buen refugio para un corazón asustado.

La mirada de aquel que era su amigo, de ese que propuso a Rodrigo como la victima del asenso del conocido ladrón, ahora pedían compasión, Rodrigo vio como la vida se escaba de entre los ojos de un triste joven y un trauma lo apago.

Los soldados trataban de hacerlo volver en sí, pero al prestarle atención al chico descuidaron el horizonte.

Una bala los puso sobre aviso, cuando su compañero cayó muerto, el sobreviviente pudo tomar al chico y ponerse a cubierto, las balas volaban en dirección a su escondite mientras el por radio balbuceaba.

- Oficial caído, oficial caído, refuerzos de inmediato estoy bajo ataque.

En una hora todos podemos perder la vida, pero en tres horas incluso la esperanza comienza a desfallecer, eso pasa por la mente al finalizar la tercera hora.

jueves, 23 de junio de 2011

Segunda Hora.


SEGUNDA HORA.

La gente entiende que cuando las garantías se rompen todos están en libertad de hacer lo que quieren, pero olvidan que no solo pueden hacer, también pueden recibir.

Juan el carnicero, tenía una gran variedad de cuchillos en su casa, y una inmensa obsesión por Gloria, el jamás pensó que esas dos cosas tuvieran relación, hasta esa noche.

La noticia de la tarde era que las garantías estaban suspendidas, nadie saldría de su casa y los negocios cerrarían temprano es noche, él como todo caballero fue a ofrecer su protección a la damisela, pero ella lo rechazo amablemente.

Ella pensaba que él era un gran hombre, pero no tenía ninguna intención de que fuera su hombre, lo que ella no sabía, es que las negativas en los corazones inestables, causan malas consecuencias.

El hombre fue rechazado, y como lobo herido volvió a su casa a ver televisión.

“para estar las garantías suspendidas todo parece muy normal”

Gritaba su mente, el solo prestaba atención a la programación habitual de la tv.

Cuando ya la noche caía, Juan comenzaba a sentirse algo solo, igual que todas las noches, trataría de consolarse a sí mismo y luego tal vez dormir bien.

Pero esa, no era como todas las noches.

Mientras estaba sentado en su sofá, estallo una lluvia de sonidos, era como una guerra que acababa de iniciar en la calle del su barrio, pero se oía algo lejos no había nada de qué preocuparse, dos hombres discutían afuera pero esto también era cotidiano.

Mientras escuchaba el lejano enfrentamiento, noto un reflejo parpadeante en la pared, uno de esos reflejos que no notarias de estar quieto, pero a Juan comenzaba a sacarlo de quicio.

Se levando de su sofá, para buscar al responsable de ese desquiciante reflejo, y lo hallo colgado en la pared de su cocina, era un cuchillo grade y ancho que mostraba la luz de un farol descompuesto, cuando intento acercarse a el cuchillo para descolgarlo lo vio.

El cadáver de un guardia nacional ensangrentado en la calle, que había pasado, si el enfrentamiento era tan lejos, porque ese cuerpo estaba allí, su mente comenzó a divagar.

- un guardia nacional muerto, esto traería grabes consecuencias, seguramente irrumpirán en mi casa, pero yo no tengo nada de qué preocuparme, no he hecho nada, y aunque lo hubiera hecho hoy no hay garantías.

Esa palabra hiso que el peso de su cuchillo se notara aun mas, hoy nadie podía estar seguro, estaba cansado de recibir negativas, tal vez con un incentivo ella pueda entender que él era el hombre para ella.

Tal vez el miedo le abra los ojos y le muestre que debe estar a su lado, seguramente así será.
Su lógica le parecía racional, el miedo del enfrentamiento que había fuera se esfumo por la posibilidad de tenerla a ella, (no esta tan lejos) pensaba (no es tan difícil) se repetía, y así comenzó su prueba.

Salió de su casa y camino rápido pero en silencio a casa de Gloria, cuando por fin estuvo frente a su puerta pensó en derribarla, pero no era lo más prudente, ella aun lo consideraba un amigo, el solo venia a ver como estaba, todo estaría bien, escondería el cuchillo en su espalda y ella lo invitaría a pasar, luego, seria suya.

Su plan era perfecto.

Ring, ring.

Sonó el timbre de aquella casa pero algo inesperado paso.

- Si diga.

Respondió la puerta, pero con un tono diferente al esperado, no era un tono femenino y delicado, era un tono varonil y fuerte, Juan perdió los estribos y grito a todo pulmón.

- GLORIAAAA.

La puerta, se abrió y gloria apareció escoltada por un hombre sin camisa más alto y de contextura atlética.

- Estas bien Juan…

Pregunto la chica ingenua antes de ver como el carnicero cortaba en el pecho a su acompañante, el hombre se tambaleo y cayó de espaldas, tenía un corte diagonal en el pecho que comenzaba a sangrar por montones, Juan miraba con ira a Gloria y le preguntaba casi balbuceando.

- ¿Por qué? ¿por qué? ¿por qué?

Ella retrocedía bañada en lagrimas, no entendía nada de lo que pasaba, su miedo era tan profundo que no pudo caminar mas y se desplomo, el carnicero se acercaba lentamente y sus ojos pasaron de ira a lujuria en un santiamén, ella asustada intento gritar pero nada pasaba, Juan estaba casi sobre ella, cuando sintió dos brazos fuertes que se posaban en su cuello para tratar de detenerlo.

En el forcejeo se cayeron, y el cuchillo de Juan rodo por el suelo, el hombre quien estaba herido, comenzó a golpear el rostro de su atacante, Juan recibía mucho daño, ya casi perdía la conciencia, pero él no podía perder esta oportunidad, tomo por el cuello a aquel joven, y comenzó a estrangularlo, el chico trataba de defenderse pero el carnicero era fuerte, luego con un rápido movimiento de tronco, lo desplazo, quedando Juan como el dominante y tomándolo por la cabeza comenzó a golpearlo contra el piso, con cada golpe sentía como su cráneo se fracturaba, su sangre se escurría por los dedos, y una mancha enorme se hacía más grande con cada impacto de la cabeza de aquel hombre, un enorme charco fue lo que quedo cuando Juan se disponía a terminar su plan inicial.

Busco con los ojos en la habitación a su blanco principal y la encontró de espaladas y arrodillada viendo hacia la puerta, se acerco a ella con el fin de tomarla por el hombro y cuando empezó a decir algo su garganta fue desgarrada por el cuchillo que el mismo había llevado.

La muchacha no veía hacia la puerta buscaba el cuchillo para dar fin a las terrible charada que había empezado su supuesto amigo, mientras Juan convulsionaba, ella tomaba el cadáver de su difunto amante y lloraba, pedía que despertara y aquel cuerpo inerte soltó un extraño sollozó, ella creyó que estaba vivo, y con su bata ensangrentada salió a la calle en busca de alguien quien pudiera salvarlo, gritaba y pedía ayuda desesperadamente, mientras su vida llegaba a su fin.

Mucha gente no sabe manejar las desgracias ajenas, pero nadie puede manejar las propias, dos horas han pasado, y aquel lugar se tiñe del rojo de la desesperación, dos horas y aun el final no se disipa en esos charcos de sangre.

Mucha gente aun veía desde afuera aquella calamidad, pues la segunda hora ya ha pasado.

miércoles, 15 de junio de 2011

Primera hora


- - Alejandro, tenemos una llamada, tu primera llamada y con las garantías suspendidas, que mala suerte tienes.

El joven se vistió con mucha más lentitud de lo normal, las personas lo apuraban y le daban palmadas en la espalda, eso lo reconfortaba, parecía ser que el estar nervioso era normal, pero y tener malos presentimientos ¿lo seria?

Un convoy con diez soldados de la guardia nacional, se dirigía a patrullar el sector 6, el peor de todos los sectores, pero probablemente no pasaría nada, las garantías estaban suspendidas, nadie se atrevería a sacar de quicio a un soldado esta noche, o al menos eso pensaban los chicos.

Alejandro miraba en todas direcciones, su nerviosismo era tan grande que podía palparse, su superior lo tomo por el hombro y con voz solidaria dijo.

- - Cálmate muchacho, solo patrullaremos tres horas, y luego cambio de guardia, ¿qué puede pasar en tres horas?

El camión se detuvo y los oficiales bajaron, se dividieron en grupos de dos, para abarcar más espacio, ese era el procedimiento habitual.

Pero esta situación no era habitual.

Con Alejandro iba su superior, aquel que pregunto que podía pasar en tres horas, después de 20 minutos caminando y observando una detonación sonó, seguido por el radio que citaba.

- Oficial herido, oficial herido, necesitamos apoyo.

Los dos miembros se vieron la cara pero solo uno hecho a la carrera, al darse cuenta que Alejandro estaba petrificado se giro camino lentamente hacia él y dijo.

- - ¿Qué te pasa? Tus compañeros necesitan ayuda mueve el culo maldita sea.

Pero esa fue la última palabra que el valiente superior diría, quizás porque nadie lo escucharía jamás, o quizás porque un cuchillo de más de treinta centímetros había atravesado su garganta, la sangre corría como un rio embravecido y sus palabras se ahogaban en un chapoteo rojizo, tras él un joven, no más de 15 años miraba a Alejandro fijamente para después decirle.

- - Mi papa me explico que sin garantías, nadie puede culparme por matarlos.

Alejandro dio un grito ahogado y corrió en dirección opuesta, no podía correr tan rápido como quería porque, algo le pesaba demasiado en la espalda, pero no se detendría a ver que era.

Las casas parecían interminables, y la línea recta prevalecía, el no sabía que mas hacer pero de repente algo lo hiso mirar hacia atrás, al girar vio al mismo chico que asesino a su superior, sonriendo mientras caminaba hacia él, solo que esta vez no tenía un cuchillo en sus manos, lo que brillaba bajo la luz de los faroles no era otra cosa que el arma de reglamento de su difunto superior.

El miedo invadió frenéticamente a desdichado Alejandro, tanto que corrió por una pequeña abertura que dejaban dos casas mal construidas, la abertura se hacía pequeña y pequeña cada vez más, y el peso que aquel miedoso oficial llevaba en la espalda, casi no lo dejaba respirar, empujo con todas sus fuerzas y logro sacar la cara de esa abertura, pero quedo enganchado de algo entre ambas paredes, no podía ver que era pero trataba de correr y eso no se lo permitía, las amarras que aquella cosa ejercía sobre él lo estrangulaban, y casi pierde el conocimiento por la desesperación.

De pronto se volteo para ver que le impedía seguir corriendo y la imagen fue completamente aterradora, al otro lado de la diminuta zanja estaba entrando el pequeño asesino, mantenía en alto la mágnum 357 que había arrebatado al cuerpo sin vida de su superior, pero se notaba que le pesaba, el primer disparo no pego ni cerca de donde estaba Alejandro, el segundo destrozo algo de pared, el polvo lo hiso toser, pero el siguiente fue mucho más cercano, mientras más caminaba, más cerca se ubicaban sus disparos, Alejandro se volvió loco y trato a toda costa de soltar lo que lo retenía, el último disparo que dio el chico pego justo en la pared del lado donde se encontraba atrapado Alejandro, el impacto rompió la pared y Alejandro cayó al piso, sintió un golpe seco en el estomago pero no vio que era, estaba muy concentrado en su ejecutor.

El chico sonriente alzo el arma y se dispuso a disparar, pero el martilleo no genero nada, el revólver se había quedado sin balas, el chico maldijo por lo bajo, de uno de los bolcillos saco el enorme cuchillo con el que había asesinado al superior de Alejandro, y sonriente en una sombra perpetua que solo dejaba ver sus dientes lo levanto para clavarlo en el cuerpo de Alejandro.

El miedo de Alejandro llego a alturas insospechadas, pero un ruido metálico lo hiso reaccionar, al abrir los ojos miro su arma asignada para la patrulla, aquel peso que lo retenía, no trataba de detenerlo lo incitaba a combatir.

Giro como cientos de veces lo había practicado, pues el contacto con su arma le había recordado su entrenamiento, tomo la pistola el chico dejo de sonreír y sin meditarlo jalo del gatillo, el sonido fue estruendoso pero Alejandro solo miro el cuerpo del chico cayendo al suelo sin oír nada más que el latido de su corazón.

Al ver el cuerpo del desplomado niño, se dejo caer recostado de una pared, pensó en lo que había sucedido y el cuerpo sin vida de su superior, empezó lentamente a notar lo sonidos cuando uno lo llamo a la acción.

- Los refuerzos no llegan nos están masacrando, maldita sea manden los refuerzos.

Alejandro el cobarde murió con esas palabras y el que se levanto de esa triste zanja fue Alejandro el soldado, esa noche cargaría con la muerte de su superior y solo con ella, una nueva determinación había nacido, la primera hora había pasado.

lunes, 25 de abril de 2011

Un día de mi diario personal que me pareció correcto mostrar.


Día 33

He pospuesto esto ya mucho tiempo, tarde o temprano tendría que hablar sobre este tema, y no soy ninguna clase de cobarde para huir de él, lo que empecé diciendo en este diario fue “la verdad de hoy no es siempre la verdad que me acompaña”, hasta hora eso es una ley en mi vida, una de las pocas cosas que conservo.

Mi abuela hacia mucho énfasis en que las personas son como estandartes de guerras, cada uno dice en sí mismo de donde viene, esa filosofía es la que más me ha costado entender, pues fue lo último que me enseño voluntariamente, a pesar de no poder hablar como se debía ella lo intento, intento dejarme claro que mi estandarte soy yo, que esa es mi marca, y donde camine, donde mis canticos se oigan allí estará mi persona, “los ejércitos pueden ser imponentes, y sus cuernos pueden tronar en lo más profundo de los corazones pero solo sabes quién es, al ver su estandarte, su insignia su bandera”,

Solía enojarse porque en este país nadie respeta el valor que le da la bandera a las personas, y se hubiera muerto de la ira al ver a su propia sangre dejar caer su marca en el frio lodo del olvido, no tengo forma alguna para disculparme con ella, pues no creo en el cielo, quisiera creer para tener la esperanza de pedir perdón por mi falta, pero para mí, algo así es imposible.

Todos y cada uno de los que se han enterado de lo que me paso, tienen una teoría diferente de por qué me ocurrió, algunos la dicen abiertamente en forma de reproche, otros las convierten en compresión y palabras de ánimo, yo no sé por qué sucedió aquello, solo sé que el único culpable, soy yo.

Mi estandarte, mi bandera fue pisoteada por mi propia suela, al darle la espalda a lo que soy, fui transformado en algo que no existe en mi, solo por una falsa promesa de éxito, tan débil y falsa como el humo donde fundí los cimientos de mi esperanza, tan podrida como el piso donde deje mi insignia, mi abuela estaría gravemente decepcionada de mi, por mi perdida de personalidad, por mi falta de pericia, por la ausencia de sangre, porque solo una persona sin la menor gota de sangre en las venas es capaz de ceder a peticiones ilusas sin recibir una correcta remuneración.

“La ayuda es incondicional, la esclavitud es invisible”.

Yo cedí a las cadenas de la costumbre, solo para que ella me estrangulara, me hiciera vomitar todas mis expectativas de vidas, y tener que recogerla del mismo suelo donde deje mi bandera, no estoy triste por haber sido engañado, estoy furioso por verme en un espejo y ver el remedo de persona en el que me había convertido sin propósito, si espíritu, sin vida.

Ser engañado está bien, pero aceptar el engaño no es más que debilidad, todos tenemos un poco de débil en nuestro interior, y por seguridad debe quedarse allí, no tomar posesión de tu cuerpo y vivir tu vida bajo las expectativas que otros se plantean, solía ser un tren descarrilado, ahora soy una triste estación vacía en espera de trenes que están fuera de servicio, pero volveré al principio, pues me he perdido.

Los consejos de mis abuelas siempre me han guiado, esta vez no será diferente, y en cuanto a ti, despreocúpate yo soy más de lo que tú puedas manejar.

No te aflijas abuela. Volveré

Gracias por leer.

jueves, 7 de abril de 2011

PRELUDIO. (hubo un tiempo)



Preludio…

Es irónico, la gente ve su día a día pasar, y ruegan porque algo salga de su rutina habitual, pero cuando esto pasa, todos pierden la cabeza, claro las situaciones que contare son perfectamente viables para perder la cabeza, porque siempre hay un tiempo para todo, hubo un tiempo donde ser amable te traía buenos resultados, y hubo un tiempo donde ser un caballero te daba a la señorita.

Pero ese tiempo pasó.

En algún lugar la seguridad era la prioridad de los gobiernos, y en algún lugar el amor por la tierra era equiparable al amor por las personas.

Pero ese lugar ya no existe.

Ahora, hay un tiempo y un lugar y de eso es de lo que les hablare.

Pues hubo un lugar, donde un presidente dijo. “tolerancia cero” y suspendió las garantías, aquel mensaje llego a un violador, que lo vio como la señal de partida, también un joven policía, recibió la primera llamada de servicio, también las puertas de aquel lugar, se serraron al son terrorífico que tocaban los corazones de los indefensos, y la vida de las personas empezaron a medirse por el estado de ánimo de las armas.

Las puertas se cerraban, las vidas llegaban al límite, los hombres se sentían dioses, y las humildes personas morían de miedo en sus hogares, no había héroes en esta historia, no había villanos, solo victimas.

Víctimas de la intolerancia y la facilidad, víctimas de la locura y la desesperación, víctimas de la más triste de las realidades.

Las cartas estaban echadas y los hombres comenzaron a moverse, las respiraciones se agitan, los corazones tocan la tonada más fúnebre que conocen, y los miedos toman posesión de los hombres.

Nueve horas son más que suficientes para marcar la historia de un lugar, para marcar un tiempo, y para que en un futuro la gente diga de forma nostálgica y triste.

Hubo un tiempo, en aquel lugar…

Solo nueve horas nos separan del más triste final,

Los relatos no se leen, se viven.

Comienza el conteo.

(Todos los sucesos relatados en este cuento corto son ficticios ese lugar y ese tiempo no existen más que en este relato, no se hace alusión a nada)

Kevin Sojo

Saber y Gloria

martes, 5 de abril de 2011


Combatientes de apatía

Quien tiene la verdad de la vida, quien no se ha sentido ahogado por sus propias desgracias, todos aquellos que no se han sentido inconformes con su vida al menos una vez, digan yo, y lo que se escuchara será un silencio perpetuo, no existe ser capaz de escapar a la tristeza, porque ella procede del interior, quien pueda desfigurar su pasado con palabras elegantes, entenderá que la nostalgia no es más que la añoranza de estar donde has estado, y donde no volverás jamás.

Miren a su alrededor y contemplen, la decadencia de sus propios actos, pues en sus furias destruyen las expectativas que otros se forjaron, quien crea que solo es responsable de su vida está en un error, pues el mundo es una unidad y tu acción daña a tu sucesor, no olviden que sus lagrimas caerán sobre el que este un peldaño más abajo, ahogando sus esperanzas y mermando su intención de continuar, nadie tiene la verdad en las manos, pero todos se empeñan en querer contarla.

Sierren la boca de una vez, porque con sus ruegos dañan el desarrollo de las almas, esas que aun tienen esperanza, esas que aun golpean las puertas esperando que se abran a su paso, esas que no tienen la necesidad de llorar, pues la alegría guía su vida, dejen las quejas para su conciencia y no rompan las esperanzas de eso que usan su virtud para avanzar, pues los demás no tienen la culpa de su desgracias, disfruten solos de su soledad y no arrastren las risas de los mas afortunados a un mar de silencios infinitos, donde morirán siendo aplastados por las penas de los que tristemente, creen que el mundo gira a su alrededor.

Este mundo pertenece a los valientes, a los que ven luz en la cueva más oscura, a los que ven bendiciones en la palabras de odio, a los que ven paz en las alamas mas desdichadas, quien les dio autoridad para decidir el futuro de otros, quien dijo que debíamos ser perdedores aquellos que soñamos, quien dio luz verde a los destructores de metas.

Solo pido comprensión, para los quien en su futuro ven alguna gratificación pues ellos no son culpables de las desgracias de los otros, pido a quien escuche, que por favor abra los ojos, y permita continuar en su camino a aquellos que nacieron para la grandeza.

saber y gloria.

Kevin Sojo

miércoles, 9 de marzo de 2011

Plegaria


Plegaria

Tantas religiones para llenar los vacíos de un espíritu casi muerto, batido por la desesperación de su alma, con perspectivas abstractas de un mundo deforme, con triste y solitarias noches y con días sin luz, envuelto en ideas bellas de virtud y solución rodeada de cosas triste que lo traen de vuelta a una realidad absurda, con problemas pequeños dentro de un corazón enorme.

Hoy solicito su ayuda, pido consejo para sobrellevar la decepción, un preciado consejo que aliviane esta carga cruel, conociendo nuevas personas te das cuenta que los círculos aunque variados son idénticos, llenos de desesperanza y soledad de egoísmo eh idolatría por cosas tribales y sin vida,

Cayendo en el error de muchos, perdiendo el rumbo en los delirios de grandeza donde el hombre olvida su verdadero propósito, en esa Cienaga oscura plagada de bestias infernales se encuentra mi corazón, con tanto miedo por vivir que termina redundando los errores del pasado,

Quisiera tener todas las respuesta para detener el flujo de mis lagrimas para calmar la ansiedad de mi ser, para distinguir entre mi vida y mi sueños, para poder abrir por fin los ojos de la cordura y escapar de esta fantasía en la que me he acostumbrado a vivir.

Dame por favor paz y perdona mis molestias olvida mis ofensas y condena mis defectos a ser ahogados en la triste oscuridad de mi alma.

Ahora me despido con la esperanza de ser escuchado, y esperando que mis ruegos lleguen a tus sabios oídos y me bendigas con un virtuoso consejo, gracias por escuchar mi preciada CONCIENCIA