
Las cadenas temblaban al ritmo del viento, el aire anunciaba malas noticias, susurraban desgracias en los oídos de aquellos que se molestaban en oírlo.
El chico se tambaleaba en el columpio de un parque solitario, las corrientes de aire le llenaban los pantalones de tierra, dentro de la guardería mucha gente jugaba juegos clásicos. Pero no él, el disfrutaba de su soledad, de repente la puerta corrediza de la guardería se abrió, una joven delicada con grandes ojos y el pelo liso se acerca a él y con vos muy timbrada dice.
- Hola ¿quieres jugar?
El chico no responde, solo deja el columpio y camino sin mirar a la niña, sube la escalera del tobogán, y antes de que se tire la niña le pregunta nuevamente.
- ¿Por qué siempre estás solo?... la profesora dice que estas enfermo por eso no quieres jugar con los otros.
Desde la cima del tobogán, él le dio una mirada de análisis completa, la miro desde los pies que se posaban sobre las rocas del parque, hasta el cabello que ondeaba gracias al viento, luego de esa mirada de análisis, se concentro en los ojos de aquella niña que lo miraba fijamente y dijo.
- Puedes oír el viento, mi abuela dice que si los hombres oyéramos más lo que el viento tiene para decirnos habría más paz.
- El viento no habla tonto, solo hace ruidos.
- Yo solo hago ruidos con los demás, y tú me oyes hablando justo ahora ¿no?
- Pero eso es porque tú decidiste no hablar.
- Como sabes que el viento no decidió lo mismo, como sabes que él no se canso de hablar con la gente.
- Estás loco y por eso nadie habla contigo.
- Pues tú estás hablando ¿no?... vamos solo sierra tus ojos y escucha lo que el viento tiene para decir
El chico, con un salto de mucha agilidad bajo del tobogán, se paro frente a la niña tapo sus ojos con una mano y susurro.
- Escucha con atención solo así te hablara.
Por un minuto, la muchacha creyó escuchar las palabras del viento, pero decidió que solo había sido su imaginación, cuando el niño aparto la mano de los ojos de la pequeña ella los abrió, pero sus ojos vieron la corrosión, unos segundos vio la realidad que la rodeaba.
El susto la hiso resbalar, cuando perdió la concentración todo volvió a la normalidad, el chico miro la cara de susto de la niña, le ofreció una mano para levantarse y le dijo.
- Lamento todo eso, mi abuela me enseño abrir los ojos pero también dijo que no todos podían hacerlo, tú pudiste, eso te hace una buena persona, aunque a mi abuela no le gusta que yo abra los ojos.
- Pero tienes los ojos abiertos, como es que no los puedes abrir si los tienes abiertos, dices cosas muy extrañas.
- Tu ojos, aunque estén abiertos no están del todo abiertos… bueno yo tampoco lo entiendo pero mi abuela lo dice de esa forma.
- Entonces no sabes nada… que tonto,
- Jajajajajajajajajajajajajajaja. Eres muy graciosa y no te asustas con facilidad.
- Claro que no jajajaja
Los chicos rieron pero un timbre sonó, de repente dos madres entraron al parque, ambas estaban inmersas en una discusión muy fuerte, que involucraba a la relación de un niño inadaptado, con la de una niña muy normal.
Mientras las mujeres se alejaban con los niños en brazos, la pequeña le pregunto.
- ¿Cómo te llamas?
- Mi nombre es…
Las señoras se separaron, un viaje en auto no calmo la emoción del niño, quería llegar a casa y contar a su abuela lo que había pasado, por fin había conseguido a alguien que podía ver lo mismo que él, lo que ella le había enseñado, pero cuando llego algo terrible empaño su felicidad.
Su familia reunida lloraba, algo horrible había sucedido, mientras su abuelo lloraba inconsolable, su padre con un semblante muy serio se acerco y dijo.
- Mama murió… se suicido, parece que tenia trastornos de ese tipo desde hace tiempo.
La muerte de la anciana apaño al niño, ya no podía serrar los ojos, ya no podía callar las voces, ahora el mundo que le había mostrado a la niña era su único mundo, el cadáver de su mentora yacía en un ataúd de madera, pero increíblemente su cuerpo lucia mejor que el de todos los vivos, murió siendo autentica.
Su muerte pareció un suicidio, pero el chico jamás aceptaría esa realidad, el sabía que su abuela era demasiado fuerte como para sucumbir ante esos deseos, pero esa era la versión del adulto y esa fue la versión que se vio obligado a aceptar.
Su crecimiento estuvo rodeado de la triste ceremonia, y el sufrir de su abuela él lo llevaría en hombros, y a pesar de verse agobiado por las visiones de un mundo horrible, tomo la determinación de no caer en la mentira que le habían plantado a su abuela.
En su corazón, él sabia que ella no se había suicidado, así que él no cometería ese error, y trataría de despertar a quien pudiera, para hacer honor a las enseñanzas de su querida abuela, usaría ese don para mostrar la realidad a todo el que poseyera los ojos de la verdad.
Su lucha comenzó allí.
Kevin Sojo
(Saber y gloria)
Saber escuchar el viento y cuantos sonidos nos acarician cada día entre tantos ruidos que pretenden enmascarar sus mensajes, sin duda, nos haría mucho bien.
ResponderEliminarCreo que tengo algún escrito relativo al viento, voy a buscarlo... me lo recordaste
Y no se si sea el lugar adecuado, pero déjame hoy compartirte un video que refleja el poder de una sonrisa y de la visión positiva para cambiar las tristes realidades por las que nos dejamos ahogar.
Este es el link: http://vimeo.com/9330175
Espero que lo disfrutes con una sonrisa.
Un abrazo Kevin
el vídeo me subió los ánimos y me trajo nuevas ideas, gracias me diste muchos ánimos con tu comentario, te lo agradezco
ResponderEliminar"sonrisas que salen de los ojos, ojos que enseñan a reír, y un ciclo que trae felicidad, tal y como los círculos espero que no tenga sin final"
(saber y gloria)